Dicen que hay que brillar,
pero la sombra pesa más,
y en mi pecho el eco grita,
¿ser feliz es mi verdad?
Me vendieron un sueño envuelto en papel brillante,
el éxito un espejismo que siempre se hace distante.
Dicen que estoy roto porque me duele pensar,
pero prefiero las grietas que fingir sin dudar.
Las redes llenas de risas, pero yo siento vacío,
una selva de aplausos que nunca encuentro mío.
La soledad no es fracaso, pero me quieren culpar,
como si un peso invisible fuera fácil de cargar.
No es mi culpa, me lo repito,
pero el eco siempre suena distinto.
Vivo atrapada entre luces que ciegan,
¿quién decide cuánto vale una estrella?
El tiempo se detiene en la ansiedad del reloj,
buscando respuestas en un mundo sin voz.
‘Sé feliz’ me dicen, pero nunca explican cómo,
solo acumulo piedras en este triste lomo.
Dicen que el éxito es no mirar atrás,
pero, ¿qué pasa si me pierdo en la paz?
Quiero llorar sin miedo a que me juzguen,
ser humano, no un mantra que no influye.
No es mi culpa, me lo repito,
pero el eco siempre suena distinto.
Vivo atrapada entre luces que ciegan,
¿quién decide cuánto vale una estrella?
Quiero gritar, quiero romper,
pero el mundo me dice que debo vencer.
La felicidad como una carrera,
¿y si me siento mejor en la espera?
Cada sonrisa falsa es un ladrillo en mi pared,
un castillo vacío que grita sin fe.
¿Es felicidad cuando todo es teatro?
Quiero romperlo todo, quemar el contrato.
La presión me pesa como una verdad impuesta,
¿qué pasa si el éxito nunca llega a mi puerta?
Déjenme ser libre, fallar sin miedo,
porque entre sombras descubro lo que más quiero.
No es mi culpa, me lo repito,
pero el eco siempre suena distinto.
Vivo atrapada entre luces que ciegan,
¿quién decide cuánto vale una estrella?
Ser feliz no es un destino, es caminar,
pero nos atan a un faro que no deja de brillar.
Dicen que hay que brillar,
pero la sombra pesa más,
y en mi pecho el eco grita,
¿ser feliz es mi verdad?