Tienes el misterio que desnuda miradas,
ese imán varonil que provoca y desarma.
A tus otoños no le pesan los años,
te visten de deseo, de fuego y de besos extraños.
Entre tu boca y la mía no hay culpa ni frontera,
solo un incendio secreto que desnuda hasta la pena.
Y morirme contigo si me abrazas
perderme en tu boca si me llamas,
ser pecado en tus noches insomnes,
ser tu fiebre en las madrugadas.
Y caer rendida cuando me encuentras,,
atarme a tu piel si tú lo quieres,
porque el amor cuando desborda arrasa,
y en tu cuerpo los pecados son placeres
Yo te prefiero sin cadenas,
como whisky sin mezcla, sin ataduras.
como un beso que arde sin promesas futuras.
Como la penúltima copa que siempre sabe a gloria,
esa dulce locura que borra toda memoria.
Y que me digas al oído, con sonrisa furtiva,
que “hay caminos que es mejor no repetir en la vida”,
pero yo regresaría a tu cama aunque me cueste la mía.
Y morirme contigo si me abrazas
perderme en tu boca si me llamas,
ser pecado en tus noches insomnes,
ser tu fiebre en las madrugadas.
Y caer rendida cuando me encuentras,
atarme a tu piel si tú lo quieres,
porque el amor cuando desborda arrasa,
y en tu cuerpo los pecados son placeres
Que no tiemble el valor por miedo al destino,
eso me dijiste al oido.
Que ser valiente no salga tan caro,
que el miedo no pese en el camino.
Que el fin del mundo nos tome danzando,
con la piel encendida y sin nada que perder: solo fuego prohibido.
Cuerpo sin dudas, sin ataduras,
solo el placer y la noche oscura.
Que no muera este amor nunca, aunque queme.
Que no muera este amor nunca, aunque queme.