En la cocina nació,
el burrito se enrolló,
con frijol y con sazón,
¡viva la revolución!
Tenía arroz y carnita,
queso, chile y salsita.
En el comal calentó,
y muy feliz se estiró.
“Quiero viajar por el mundo,
rodar con ritmo profundo.”
Pero una mano llegó…
¡y de un mordisco voló!
Aunque su viaje fue corto,
su sabor fue el pasaporte.
¡Burrito nunca murió,
en cada panza vivió!