Ya no tengo fuerzas para luchar,
El viento fuerte insiste en derribarme.
Mis lágrimas caen como lluvia al suelo,
Pero sé que Tú escuchas mi corazón.
En el silencio clamo,
En el desierto espero,
Aunque sea en la última hora,
Sé que Tu socorro no se demora.
Cuando el cielo se abre, milagros suceden,
Cadenas se rompen, heridas desaparecen.
Jesús, ven a tocarme, a levantarme del polvo,
Con Tu voz de amor, diciendo: “Aquí estoy, hijo, no temas.”
En el silencio clamo,
En el desierto espero,
Aunque sea en la última hora,
Sé que Tu socorro no se demora.
Cuando el cielo se abre, milagros suceden,
Cadenas se rompen, heridas desaparecen.
Jesús, ven a tocarme, a levantarme del polvo,
Con Tu voz de amor, diciendo: “Aquí estoy, hijo, no temas.”
Cuando el cielo se abre, milagros suceden,
Cadenas se rompen, heridas desaparecen.
Jesús, ven a tocarme, a levantarme del polvo,
Con Tu voz de amor, diciendo: “Aquí estoy, hijo, no temas.”