Despiertas cansado, ansiedad en la nuca,
dormiste ocho horas pero el alma no se ajusta.
Café en el estómago, bostezo en el espejo,
y el mundo esperando que cumplas con despecho.
Te dicen ""tienes suerte, al menos tienes trabajo"",
aunque odies tu jornada y vivas al carajo.
La alarma no despierta, sentencia.
No es vida, es resistencia con apariencia.
Y si te rompes, no importa, hay reemplazo,
tu angustia no cotiza, no paga el fracaso.
Si colapsas, que sea en silencio,
tu dolor no interrumpe el flujo de ingresos.
No es culpa del sistema, es que estás mal tú,
tómate la pastilla, sonríe en azul.
¿Angustia social? No existe, chaval,
es tu mente fallando, no el mundo real.
Haz mindfulness, bro, cambia de actitud,
el problema eres tú, no el contexto crudo.
¿Te sientes vacío? Sé más resiliente,
reinvéntate otra vez, que aquí todo es mental.
Psicólogo privado: “háblame de tu infancia”,
pero nadie menciona que no alcanzas la estancia.
Que vives alquilado, con miedo al desahucio,
y el sueldo no sube, pero sí el IVA y el repudio.
Que tu jefe exige más sin pagar un duro,
que ya no hay horario, ni espacio seguro.
Que trabajas en casa, comes en el curro,
y el estrés se disfraza de “reto maduro”.
Pero no, dicen que eres tú el problema,
que es tu mente la que crea el dilema.
Recetan química sin preguntar por el clima,
y normalizan vivir al borde de la ruina.
Mark Fisher lo dijo, nadie lo escuchó,
la depresión no es falla, es síntoma feroz.
Pero el capital lo maquilló,
con autoayuda, coaching y televisión.
Nancy Fraser lo trazó,
David Smail lo gritó,
Durkheim ya lo explicó,
pero el sistema los censuró.
No quieren solución aguas arriba,
prefieren crisis personal que lucha colectiva.
Que pienses que fallas por no estar bien,
cuando el sistema está podrido y no quiere que se ven.
No es culpa del sistema, es que estás mal tú,
tómate la pastilla, sonríe en azul.
Haz yoga en la pausa, ve a terapia online,
así sigues funcionando igual de mal.
¿Estrés laboral? Bah, gestiona mejor,
si no puedes con todo, es falta de valor.
La tristeza no es política, solo un desliz,
quédate en tu carril y no pienses en el gris.
Y así seguimos, a punto del colapso,
con sonrisas impuestas y el alma hecha trizas.
Vivimos rotos pero útiles al sistema,
porque no importa tu paz, solo que sigas la escena.
Receta para encajar:
Traga saliva, niega lo estructural,
pon buena cara al mal,
y si algo duele… será personal.