Nos prometen libertad, nos venden la claridad,
pero el peso de sus luces nos tapa la realidad.
En esta era digital no hay tiempo pa' la verdad,
todo gira en torno a cifras, ¿y dónde está la humildad?
La felicidad se mide en likes y viralidad,
te dicen"sé tú mismo", pero pide originalidad.
A ti te falta esto, y te sobra tu normalidad,
te venden mil productos para ocultar tu fragilidad.
Estamos presos de este ciclo de artificialidad,
queremos todo rápido, y odiamos la lentitud, ¿verdad?
Nos dicen que compitamos por la oportunidad,
y olvidamos que hay riqueza en compartir la igualdad.
Las redes son vitrinas de aparente prosperidad,
pero nadie muestra el hueco que deja la ansiedad.
Todos quieren ser ejemplos de pureza y dignidad,
y acaban siendo espejos de mentira y vanidad.
Dime dónde está la paz, dime dónde está el final,
si correr tras un espejismo nos deja sin identidad.
Dime cuánto vale el alma, dime cuánto da el capital,
si esta carrera eterna solo conduce a la soledad.
Nos dicen que el camino es la productividad,
pero esclavizan al que busca algo más que estabilidad.
El sistema recompensa la competitividad,
pero no paga las horas que perdemos en humanidad.
Nos inundan de noticias con morbo y toxicidad,
porque el miedo es buen negocio para su rentabilidad.
Dicen que podemos todo, con constancia y voluntad,
pero el privilegio es clave pa' alcanzar la comodidad.
Estamos rotos, pero nadie acepta la debilidad,
porque mostrar las cicatrices es mostrar vulnerabilidad.
Y así seguimos, atrapados en nuestra dualidad,
la sonrisa frente al mundo, pero llantos en intimidad.
Dime dónde está la paz, dime dónde está el final,
si correr tras un espejismo nos deja sin identidad.
Dime cuánto vale el alma, dime cuánto da el capital,
si esta carrera eterna solo conduce a la soledad.
Nos enseñaron que el éxito es la finalidad,
que todo tiene un precio, incluso la felicidad.
Nos dijeron que el fracaso es falta de capacidad,
y no que caer es parte de nuestra humanidad.
Escondemos los defectos con profesionalidad,
mientras vivimos presos de nuestra propia falsedad.
Cada pantalla refleja nuestra complicidad,
alimentamos un sistema que anula nuestra identidad.
Nos olvidamos de abrazar la vulnerabilidad,
de aceptar que somos frágiles en la adversidad.
La lucha no es ganar, sino hallar la serenidad,
porque la vida es breve y necesita sinceridad.
Nos falta tiempo pa' parar, mirar con serenidad,
descubrir que en lo pequeño está la felicidad.
Nos falta espacio pa' sentir la simple cotidianidad,
porque llenar todos los huecos nos roba la claridad.
El sol sigue saliendo con brutal sinceridad,
la brisa nos recuerda que hay belleza en la casualidad.
Pero estamos tan perdidos en nuestra voracidad,
que olvidamos lo que importa: amor y complicidad.
Outro
No te dejes consumir por esta electricidad,
desconecta de las redes que disfrazan la felicidad.
Reconecta con tu esencia, abraza tu diversidad,
que la vida no se mide en likes, sino en intensidad.