Odio a la gente que de frente no mira, y que basan su vida en contar mentiras. Odio a individuos que provocan mi ira, odio aquel que no decide y al mundo que gira. Odio a los callan, y a los cobardes, a los que dictan y manejan con sus ideales. Odio a los amigos de mis amigos, porque existen y respiran porque han nacido. Somos como máquinas con corazón, que respiran y no piensan, y andan sin control. Somos animales cuya distracción se basa únicamente en la puta traición. Odio a los que copian, a los que imitan, odio al credo, odio a curas, a los que me critican. Odio a los que ceden, y no se rebelan, odio a todo aquel que accede a que ericen su vela. Odio a la gente que no se cuida, a los que hacen de la nada un estilo de vida.
Somos como máquinas con corazón, que respiran y no piensan, y andan sin control. Somos animales cuya distracción se basa únicamente en la puta traición.