Camarero, ponme otra copa de vino,
La noche se hace larga y el alma tiene frío.
Ella se fue sin mirar atrás,
Dejó su perfume flotando en el aire del bar.
Han pasado horas desde que sonó su teléfono,
Y yo fingí sonreír, como si todo fuera lógico.
Pero el reloj no perdona, sigue marcando su adiós,
Y en cada minuto siento que muere un poco mi voz.
Dicen que el amor es cosa de locos,
Y yo lo estoy, por verla regresar.
El eco de su risa sigue en mi copa,
Como si el vino la hiciera volver...
Sé que ya no somos lo que fuimos,
Pero sigo soñando con su abrigo.
Preparé esta cita solo para verla entrar,
Aunque sea un instante, aunque no quiera hablar.
¿Estará con otro en este mismo instante?
No quiero pensarlo, me parte el alma.
El amor de mi vida ya no volverá...
El bar se vacía, la luna se ríe,
Las luces parpadean, el tiempo me persigue.
Su voz en mi mente, su nombre en mi piel,
Y este corazón tonto, vuelve a caer.
Si la veo pasar por esa puerta,
Le diré que aún guardo su lugar.
Que el beso que no dimos esa noche
Me quema por dentro y no me deja en paz.
Sé que ya no somos lo que fuimos,
Pero sigo soñando con su abrigo.
Marqué este encuentro solo para verla entrar,
Aunque sea un instante, aunque no quiera hablar.
¿Estará con otro en este mismo instante?
No quiero pensarlo, me parte el alma.
El amor de mi vida ya no volverá...
Camarero, ponme la última copa,
Y apaga la luz del rincón donde estoy.
Si ella regresa, dile que la espero,
Que sigo en el bar… donde todo acabó.