Llegaste con la calma de quien ya vivió tormentas,
con la mirada cansada, pero el alma despierta.
No traías promesas, ni cuentos de hadas,
solo verdad… y eso fue suficiente.
Hay amores que llegan tarde,
pero justo cuando hacen falta,
cuando una ya aprendió a mirarse,
y entiende que amar… no es promesa, es calma.
Eres mi amor de última estación,
mi refugio, mi canción.
Lo que esperé sin buscarlo,
la fe después del dolor.
Eres mi amor sereno y cierto,
mi presente, mi razón.
Tan humano, tan eterno,
mi amor de última estación.
Tú, con tus silencios que abrigan,
con tus manos que todo reparan,
con tus gatos, testigos del alma,
me enseñaste a quedarme sin miedo ni palabra
No me importan los años, ni el tiempo que pasa,
la vida nos unió con razones sagradas.
Yo te elegí con el alma despierta,
y tú me elegiste en calma y sin armas.
Eres mi amor de última estación,
mi refugio, mi bendición.
Lo que soñé sin saberlo,
la paz después del corazón.
Eres amor sereno y cierto,
tan humano, tan perfecto.
Tan casa, tan nuestro,
mi amor de última estación.