A: ¡Y échale, mi banda brava! ¡Uno pa' delante! ¡Y aquí su compa, Leónel Ranchero! ¡Échale brava!
Un fantasma es mi apodo, y lo cuelgo aquí en mi pecho. Y el que me busca me encuentra, luego me desaparezco. Soy hombre a carta cabal, si me buscan, les contesto. Soy de un ranchito de Puebla, y lo que a mí más me gusta es ayudar a mi gente; de eso no les quede duda. No más no me jueguen chueco, porque cambió mi postura. Comercio en varios negocios, a San Judá me encomiendo, y en todos, mi propio jefe: invierto, compro y vendo. Y si algo no sale bien, arriba y vamos de nuevo.
Tengo varias oficinas en Finistia y en Tijuana. Me enfierro por el freeway, rumbo a Las Vegas, Nevada, y ahí en Pandel, California, tengo varios camaradas. Y ahí le va un saludo hasta Agua Prieta, Sonora. Y que sigan llegando las cajas, viejón. ¡Échale brava!
He enfiestado aquí en mi rancho, seguido algunos me ven, escuchando mis corridos con mi compadre Leonel. Luego se escucha Chalino con banda brava también. Para el baile, un buen caballo me gusta, barroco, pinto; con buena silla y mis botas, me le monto al primer brinco. Disfrutando de un buen vino o heladas con mis amigos, con pistola diamantada, con sus cachas de fantasma. Con la imagen de Chalino, también la tiene grabada. Me miran por taronriz cuando ando en la desvelada.
Quiero que tomen en cuenta, para mí es muy importante: la fecha es 11 de marzo, en mi rancho el negociante. Ahí te voy, México lindo, donde se encuentran mis padres. Y esta es Banda Brava, de José Carlos Rodríguez y su Chelinón Camba. ¡Échale brava!
Canción, el muchacho alegre; seguido lo ven cantando, su compa, el as de la sierra y en las peleas de gallos. Con su cuñado Samuel, en Fresno ya lo han mirado. Me acusan de muchas cosas, pero nada comprobado. Me la paso en California, Nevada y otros estados, y el ser muy trabajador mis padres me lo heredaron. Mi abuelo nos dejó herencia de ser muy enamorados; mi hermanos, primos y yo, al viejo, todos sacamos. Pura descendencia, López salimos gallos jugados.
Mis tesoros en la vida, mis hijos Pedro y mi Dilan, y sin faltar, mis princesas y a mis hermanos y primos. Saben que cuentan conmigo, orgullosos se los digo. Si un día me desaparezco, yo no quiero verlos tristes; de arriba voy a enfiestarlos, como en vida siempre lo hice.
Toque Leonel y la brava. Que Gasparín se despide.