LA BELLA DURMIENTE
Beatriz Cadavid Rico
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Había una vez en el reino de la fantasía, un castillo en donde el rey y la reina bautizaban a su princesita recién nacida, con el nombre de Aurora.
Entre los invitados estaban las tres hadas madrinas del bosque: Flora, el hada roja; Fauna, el hada verde y primavera, el hada azul.
- Te regalo la belleza y el perfume de las flores - Anunció Flora y tocó con su varita el rostro de la niña.
- Te regalo la bondad y el misterio de los bosques. - Continuó Fauna y le tocó la frente.
- Y yo te doy el amor y el canto de los ruiseñores. - Dijo Primavera y le tocó el corazón.
De repente oscureció y el frío llenó la habitación...
Un relámpago iluminó las sombras y de un resplandor rojo y púrpura, surgió la figura de Maléfica, el Hada Mala, que aterró a los presentes.
- Ja, Ja, Ja. ¡Partida de tontos!
Por no haberme invitado, ahora tendrán su castigo.
Mi regalo para la princesita, será que cuando cumpla quince años, se pinchará el dedo con una aguja de hilar… y morirá. Ja, Ja, Ja.
MALEFICA JA, JA, JA
(Canción de La Bruja)
Soy Maléfica, Málefica la bruja
La que mata con la aguja
Con la aguja
La que canta con malicia
La canción del ja, ja, ja
Mi vozarrón nadie aguanta
Hay truenos en mi garganta
Me derrite, qué delicia
La canción del ja, ja, ja
Mis ojos son como el fuego
Que siempre despiertan miedo
Para mí es una caricia
La canción del ja, ja, ja
Me encantan las carcajadas
Guturales y malvadas
Siempre canto con malicia
La canción del ja, ja, ja
Dichas estas palabras Maléfica desapareció. Y en medio del miedo y la tristeza de los reyes, las hadas madrinas, que no podían deshacer el hechizo, trataban de encontrar una solución.
- No, no morirá. Sólo dormirá hasta que su verdadero amor, la despierte con un beso.
Para proteger a la princesita las hadas la ocultaron en el bosque, en una pequeña cabaña, donde nadie, ni ella misma sabía, que era una princesa.
Los años pasaron. La belleza, la alegría y el encanto de Aurora, hicieron olvidar la terrible amenaza de Maléfica.
Ya estaba próxima la fiesta de sus quince años y se preparaba un baile de celebración.
Llegó el momento de regresar al reino y las hadas le revelaron la verdad a la princesa.
- ¡Entonces soy una princesa!
- exclamó Aurora confundida.
- Si, hoy iremos al castillo.
- Tus padres te esperan llenos de felicidad.
- Cuídate, y no te acerques a las agujas.
La princesa llegó al castillo y después de abrazar a sus padres, se puso a recorrer los largos corredores.
De repente Aurora se encontró ante una vieja torre, que empezó a subir llena de curiosidad.
En un rincón se hallaba una vieja rueca, en la que se asomaba la punta amenazante de un huso... Y Aurora sin darse cuenta se pinchó el dedo con la maligna aguja.
De inmediato, Aurora se sintió muy mal. ¿Qué me pasa? Oh! Creo que me voy a desmayar.
Bajó a su dormitorio sin soportar más el peso de sus párpados.
Se reclinó en la cama y sus ojos se cerraron, cayendo en un profundo sueño.
Con ella se durmieron todos los habitantes del reino.
EL PROFUNDO SUEÑO
(Canción de Aurora)
Sueño, sueño, sueño de verdad
Sueño, sueño, sueño de verdad
Mis ojos pesan y siento que estoy cansada
Yo quiero hablar y no puedo, no sé qué pasa
Maléfica me ha dormido, yo sé
Y pasarán muchos años también
El reino se convirtió en un sueño profundo
Qué triste, sin alegría se ha vuelto el mundo
Mi príncipe habrá nacido, yo sé
Y pasarán muchos años también
Sueño, sueño, sueño de verdad
Con un príncipe que me salvará
Sueño, sueño, sueño de verdad
Con un beso me despertará
Las hadas madrinas al saberlo, corrieron a su lado.
- ¡La princesa ha caído en la trampa de Maléfica!
- No despertará hasta que reciba el beso de su verdadero amor.
- Sin duda estará así por mucho tiempo.
Así que la llamaremos La Bella Durmiente.
La leyenda de la bella durmiente se extendió por todos los reinos.
Muchos príncipes intentaron liberar a Aurora, pero un horrible monstruo, que no era otra cosa que Maléfica convertida en dragón, les impedía cruzar las puertas del castillo.
Así, pasaron cien años, hasta que en un lejano reino nació el príncipe Felipe, el amor verdadero de la princesa.
Desde muy pequeño, Felipe oyó contar la historia de la bella durmiente y supo en su corazón, que sería su beso, el que por fin la despertaría, al igual que a todos los habitantes del reino.
- Por el amor de la princesa, lucharé contra todos los dragones.
Uno sólo no me asusta.
Cuando fue lo suficientemente mayor, salió para el castillo montando su caballo.
Con la fuerza y el valor del amor enfrentó al terrible dragón en una lucha feroz, hasta que lo venció.
- Aurora, Bella Durmiente, - Dijo cuando vió a la princesa.
- Recibe mi beso de amor verdadero y despierta para que seas mi esposa.
La princesa despertó y con ella el reino también.
Y al ver a su príncipe, enamorada por siempre quedó.
DESPIERTA BELLA PRINCESA
(Canción del Príncipe y la Princesa)
La princesa abrió sus ojos
Y vió al príncipe anhelado
Que besó sus labios rojos
Como siempre había soñado
La luna se levantó
Antes de que fuera hora
Con el sol se tropezó
Por ver despertar a Aurora
El sol no se quiso ir
Se quedó hasta desvelarse
Con la luna va a dormir
Por ver a Aurora casarse
Nació el amor verdadero
Cien años se demoró
Pero fue tan duradero
Que a ninguno le importó
MORALEJA
Nunca olvides que el amor,
Es la magia verdadera.
Que te da fuerza y valor
Para alcanzar lo que quieras.