El fuego en mi lengua quemando el escenario,
rimas tan filosas parecen mercenarios.
Pisando fuerte, suena el eco en los barrios,
no hay rival, soy el rey de los calvarios.
Látigos de palabras, látigos en la pista,
cada frase mía se vuelve un artista.
Dicto las reglas, soy juez y jurado,
estilo tan crudo, le llaman pecado.
Golpes en la tarima, el mundo lo siente,
bombo que retumba y el bajo insistente.
Cadenas invisibles, las rompo al instante,
con mi flow pesado, siempre dominante.
Siete vidas tiene el gato, yo tengo quinientas,
rimas viven siglos, leyendas violentas.
Cada frase corta como espadas con filo,
el tiempo se detiene cuando yo vacilo.
Candela apagada, la prendo sin quejas,
mi boca escupe lava mientras mis manos manejan.
Cielo estalla en ritmo, estrellas me obedecen,
despierto terremotos, mis versos estremecen.
Golpes en la tarima, el mundo lo siente,
bombo que retumba y el bajo insistente.
Cadenas invisibles, las rompo al instante,
con mi flow pesado, siempre dominante.