Bajo el sol del día
una brisa viva
la brisa recogiendo dos latidos desiguales al pasar
y sin mirar
La puerta entreabierta
Quieta, su presencia
la luz que entra por la rendija que nadie se atrevió a rozar
y sin mirar
¿Temo hablar?
¿duele tanto lo que sintió?
dudé callar, que aquellos ojos sin permiso le amarraron el mirar
¿quiero escapar?
Ay, amor
la mano que no se atrevió
un latido la logró conquistar
Ay, amor
de sombra breve y siesta
latido a latido se atreve a mirar
su rubor
¿Cómo explicar?
temo decir que sí
temió negar que aquellos ojos le anudaron el hablar
¿cómo escapar?
Ay, amor
la mano que no se atrevió
y latido a latido, sin palabras, la logró conquistar
¡ay, sin parar!
Ay, amor
la mirada que se apartó
un latido la logró conquistar
La siesta
la sombra que se acorta
y un querer que madura con los mediodías