Este cuento que me invento,
cuenta una historia de amor,
sobre un barco que en tu puerto,
jamás en la vida ancló.
Y me alivio de este luto,
con un buen vaso de ron,
que se me quite el disgusto,
pa’ controlar la situación.
Ni tu bailas a mi ritmo,
ni yo entono tu canción,
esa rumba que en su día,
me enzarzó a tu corazón.
Cuando la llama no arde,
es mejor abandonar,
tu en tu mundo, yo en el mío,
y aquí no ha pasado na’.
Y es que el día que me pierda,
No me vayas a buscar,
Porque me pondré las pilas y empezaré a disfrutar,
Pero el día se resiste y no piensa en llegar,
Por eso yo me conformo con tener un día normal.
Y esta historia que yo cuento,
no es nada singular,
pues tener un desencuentro,
es más que habitual.
Cada uno lo enmarca,
al compás del desamor,
un adiós que desespera,
o a disfrutar, la situación.
Como un pájaro que vuela,
con su rumbo y precisión,
que ya se acabó mi duelo,
como siempre gané yo!
Y es que el día que me pierda,
No me vayas a buscar,
Porque me pondré las pilas y empezaré a disfrutar,
Pero el día se resiste y no piensa en llegar,
Por eso yo me conformo con tener un día normal.
Y es que el día que me pierda,
No me vayas a buscar,
Porque me pondré las pilas y empezaré a disfrutar,
Pero el día se resiste y no piensa en llegar,
Por eso yo me conformo con tener un día normal.